Un día escuché que existe un lugar donde hay perfecta paz sin tristeza ni maldad. Yo quiero estar allá, en ese eterno hogar; mi sueño al fin será una hermosa realidad. Pero al esperar pensando en ese hogar yo puedo ver que aquí lo puedo disfrutar. Y cuando hermanos van unidos como pueblo redimido veo ángeles cantando pues el cielo está llegando. Yo puedo contemplar la hermosura de ese hogar si busco aquí vivir como mi Jesús vivió en medio del dolor en paz yo voy a estar; mi voluntad, mi corazón ya son de Dios. Pero al esperar pensando en ese hogar yo puedo ver que aquí lo puedo disfrutar. Y cuando hermanos van unidos como pueblo redimido veo ángeles cantando pues el cielo está llegando. El cielo está aquí si tomo tiempo de alabar, el cielo está aquí si me arrodillo para orar, el cielo está aquí si aprendí a perdonar, el cielo es Jesús y en el lugar que Él esté el cielo ahí será. Pues no existe cielo sin Jesús, tampoco existe paz sin Jesús, sin Cristo la riqueza de este mundo es sin valor. ¿Por qué un mar de vidrio sin Jesús? ¿Y flores tan hermosas sin Jesús? ¿Por qué vivir por siempre y sin la compañía de Jesús?: Yo vuelvo a afirmar que el cielo será donde Jesús está. El cielo está aquí si tomo tiempo de alabar, el cielo está aquí si me arrodillo para orar, el cielo está aquí si aprendí a perdonar, el cielo es Jesús y en el lugar que Él esté el cielo ahí será. El cielo es Jesús y en el lugar que Él esté el cielo ahí será.